lunes, 2 de marzo de 2015

¿Por qué no obedecer desde el principio?


Hoy quiero hablarles de un personaje de la biblia, un profeta. Éste es el protagonista de su propia historia. Para mí su vida tiene gran significado e importancia en nuestro caminar diario con Dios. Algo particular y una pista para revelar su nombre, es que permaneció tres días y tres noches dentro del vientre de un gran PEZ… Pues sí, es el profeta ¡Jonás! Desde mis primeros años de edad siempre escuche hablar de él pero lo que más me impactaba era que fue tragado por un gran pez y para mí era una de las cosas más emocionantes de esta historia, claro que ahora todo cambia porque ya cuando leo los capítulos encuentro cosas distintas que llaman mi atención. Todo lo que pasó Jonás, lo que sucedió, su desobediencia, lo llevó a reflexionar.

Jonás desobedece a Dios

1 Cierto día, un hombre llamado Jonás hijo de Amitai recibió un mensaje de parte de Dios:

2 « ¡Levántate, ve a la gran ciudad de Nínive y diles que ya he visto lo malvados que son!»

3 Pero en vez de ir a Nínive, Jonás decidió irse lo más lejos posible, a un lugar donde Dios no pudiera encontrarlo. Llegó al puerto de Jope y encontró un barco que estaba a punto de salir. Pagó su pasaje y se embarcó, contento de irse lo más lejos posible de Dios.

4 Cuando ya estaban en alta mar, Dios mandó un viento muy fuerte que pronto se convirtió en una terrible tempestad. El barco estaba a punto de romperse en pedazos.

9 Jonás respondió: Soy hebreo y adoro a nuestro Dios, soberano y creador de todas las cosas. Lo que está pasando es culpa mía, pues estoy huyendo de él.

17 Entonces Dios mandó un pez enorme, que se tragó a Jonás. Y Jonás estuvo dentro del pez tres días y tres noches.(Jonás 1:1-4,9,17 TLA)

 

¿Realmente podemos escondernos de Dios?

 La respuesta es ¡NO! Porque él es omnisciente, eso quiere decir que tiene la capacidad de estar  en todos lados, conocer nuestros pensamientos, TODO! Y es imposible escondernos de él, que loco Jonás porque  pensó que su plan era “perfecto” bueno casi. Otra de las  cosas que observamos en el versículo 4 es que Dios mando un viento muy fuerte, si lo llevamos a nuestro día a día podemos decir que son pruebas y/o crisis que Dios permite en nuestras vidas para llamar nuestra atención y eso era realmente lo que quería hacer con Jonás, llamar su atención para que se devolviera y cumpliera la orden que él le había dicho en un principio.

Como no le hizo caso al viento pues Dios lo convirtió en una terrible tormenta, hay una canción que dice  “escoges el susurro o el ladrillazo” y en esta historia Jonás escogió el ladrillazo. Al igual que Jonás tú también hoy puedes admitir (versículo 9) que has estado caminando o actuando fuera del propósito y la voluntad de Dios. No huyas porque mientras más intentes alejarte, el dolor, las circunstancias, problemas, dudas, entre otras,  siempre te harán volver ante su presencia con un corazón arrepentido, reconociendo que Dios es el único que tiene el poder para controlar y manejar ¡TODO! en tu vida.

“Escucha el susurro de Dios y obedece desde el principio”

 ¡¡BENDICIONES!!

 

 


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