Hoy quiero hablarles de un personaje de la
biblia, un profeta. Éste es el protagonista de su propia historia. Para mí su
vida tiene gran significado e importancia en nuestro caminar diario con Dios.
Algo particular y una pista para revelar su nombre, es que permaneció tres días
y tres noches dentro del vientre de un gran PEZ… Pues sí, es el profeta ¡Jonás!
Desde mis primeros años de edad siempre escuche hablar de él pero lo que más me
impactaba era que fue tragado por un gran pez y para mí era una de las cosas
más emocionantes de esta historia, claro que ahora todo cambia porque ya cuando
leo los capítulos encuentro cosas distintas que llaman mi atención. Todo lo que
pasó Jonás, lo que sucedió, su desobediencia, lo llevó a reflexionar.
Jonás
desobedece a Dios
1 Cierto día, un hombre llamado Jonás hijo de Amitai recibió
un mensaje de parte de Dios:
2 « ¡Levántate, ve a la gran ciudad de Nínive y diles que ya
he visto lo malvados que son!»
3 Pero en vez de ir a Nínive, Jonás decidió irse lo más lejos posible,
a un lugar donde Dios no pudiera encontrarlo. Llegó al puerto de Jope y encontró un
barco que estaba a punto de salir. Pagó su pasaje y se embarcó, contento de irse lo más lejos posible de
Dios.
4 Cuando ya estaban en alta mar, Dios mandó un viento muy fuerte que
pronto se convirtió en una terrible tempestad. El barco estaba a punto de romperse en
pedazos.
9 Jonás respondió: Soy hebreo y adoro a nuestro Dios, soberano y
creador de todas las cosas. Lo que está pasando es culpa mía, pues estoy huyendo de él.
17 Entonces Dios mandó un pez enorme, que se tragó a Jonás. Y Jonás estuvo
dentro del pez tres días y tres noches.(Jonás 1:1-4,9,17 TLA)
¿Realmente
podemos escondernos de Dios?
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