Cierto día, en una ciudad muy concurrida, había una
chica llamada Ana. Ese día era su ascenso
y decidió muy contenta ponerse algo especial, era una falda blanca y un
blazer blanco; que le había regalado su madre antes de morir. De camino a su
trabajo, decide ir caminando para
disfrutar del hermoso día.
Cuando de pronto las nubes empezaron a juntarse y
poco a poco cambiaron de color, el
amarillo del sol se había ido y el gris había tomado su lugar; su mente estaba
pegada al recuerdo de su madre, y sucedió lo que ella no se esperaba, empezó a
llover de tal forma que se formaron grandes charcos en todas las calles, y
recordó que su mamá antes de salir, le decía “Nunca sabrás con exactitud el
momento en que necesitaras tu sombrilla”. Y mientras pasaban todas esas cosas
por su mente, no vio que estaba parada en un charco y que su traje blanco se
había manchado…
No entendía
realmente cuando me decían “guarda tu corazón” lo veía como si fuese algo superficial y solo lo entendía como guardar tu corazón de no lastimarlo emocionalmente; luego de un tiempo he comprendido que implica
tantas cosas que se vuelve tan fácil dejar que te olvides de lo importante que es, la Palabra de Dios nos dice “… Pues lo que está en el corazón
determina lo que uno dice. (Mateo 12:34 NTV)
Ahora lo veo todo más claro, si en el corazón guardamos
rencor, orgullo, y envidia; en el caminar diario aunque tratemos de ocultarlo se
reflejara.
En la historia que acaban de leer, el traje blanco es nuestro corazón limpio por
la sangre de Jesús, el charco que Ana pisó
son cosas de las que debemos alejarnos porque no agradan a Dios; la sombrilla representa
nuestra Biblia y por medio de ella Dios
nos muestra la solución a cada circunstancias que se presenta en nuestras vidas a través de las historias que están plasmadas ahí.
Y quien es Ana ?...
Ana eres tú, y las
millones de personas que se
encuentran a tu alrededor, incluyéndome. Resulta difícil no ensuciarse; cuando caigamos de nuevo en el charco no estaremos solos pues Dios nos dice
“Aunque no puedas palparme estoy a tu lado, la
próxima vez que te caigas no te sientas solo, no te juzgaré, ni dejaré en el
suelo de tu dificultad. Te ayudare a levantarte, pero debes dejar que te
limpie, algunas veces te dolerá pero debo despojar de ti lo que no me es de
agrado, y una vez ya limpio(a) te indicaré nuevamente el camino correcto para
que continúes la travesía. Es necesario que te caigas para que reconozcas que
solo no puedes y que debes depender de mí.
Tu vida
estará llena de tropiezos que te ayudaran a crecer y fortalecer cada área de tu
vida. Ellos te darán un aprendizaje para que continúes caminando hacia el lugar
donde te quiero llevar, una vez allí, estarás altamente capacitado para
realizar lo que he dicho. Con mi dirección, ayuda y provisión harás cosas
mayores a la que tus ojos están viendo ahora. No te preocupes por las
circunstancias que estás pasando, yo me encargo de ellas, ocúpate en no perder
el enfoque, sigue conectado a mí y no descuides la hora de nuestro encuentro.
Estoy a tu lado, recuérdalo siempre…
Guarda tu corazón para que no se contamine con los desechos y residuos que el mundo te ofrece, por ser hijo(a) de Dios te mereces lo mejor. Tu vida reflejara lo que guarda tu corazón, si tienes a Jesús, todos lo verán a través de ti.
Es una gran responsabilidad pero un hermoso privilegio mostrar su amor, gracia, y misericordia con nuestras acciones.
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