Muchos de los jóvenes cristianos en la actualidad suelen pasar por este tipo de “estado emocional” en el que por la misma presión o influencia su confianza en Dios ya no es la misma y poco a poco dejan de asistir a los servicios para ir a otros lugares que no son edificativos. Esto es debido al miedo y temor que sienten ellos de poder quedarse solos (sin sus amistades), algunos de sus temores más comunes suelen ser: Temor a perder "amigos", temor a hacer cosas malas, temor a ser sometidos, y el ultimo pero más común TEMOR A NO SER ACEPTADO.
Realmente es importante ser aceptados por un grupo de personas que no quieren nuestro bien, que no se preocupan por nuestro bienestar físico, nuestros problemas, dolencias, etc.?
Dios siempre estará ahí para nosotros, no estamos solos, aunque no podamos palparlo él constantemente está a nuestro lado y nos acepta tal como somos. Sí estás pasando en este momento por este estado, sigue leyendo para que a la luz de la Biblia veamos cómo enfrentar y manejar la Presión de grupo.
¿Cómo
enfrentar la presión de grupo?
Encarar la presión de grupo, es tener la habilidad de hacer lo correcto aunque no sea muy popular. En ocasiones la misma traición (grupal) hace que veamos las cosas desde otro punto de vista para así poder aceptarnos tal y como somos...
“Hijo mío, si los pecadores quieren
engañarte, no vayas con ellos. Éstos te dirán: "¡Ven con nosotros!
y démonos el gusto de matar a algún incauto; traguémonos a alguien vivo,
como se traga el *sepulcro a la *gente; devorémoslo entero, como devora la fosa
a los muertos. Obtendremos toda clase de riquezas; con el botín llenaremos
nuestras casas. Comparte tu suerte con nosotros, y compartiremos contigo lo que
obtengamos." ¡Pero no te dejes llevar por ellos, hijo mío! ¡Apártate de sus
senderos! Pues corren presurosos a hacer lo malo; ¡tienen prisa por
derramar sangre!” Al leer Proverbios1:10-16 TLA, vemos cómo Dios nos exhorta a que NO hagamos las cosas que hace el mundo, que no envidiemos ni busquemos de agradar a los hombres; esto quiere decir que Dios nos ama, que sí valemos, y para agradarle a él sólo debemos ser obedientes y sujetarnos a su palabra.
No te dejes envolver, Tu eres un hijo(a) de Dios y lo que él te ofrece vale más de lo que el mundo y sus deleites te puedan ofrecer. Él te creó con un propósito así que no sigas retrasando las bendiciones que tiene para ti.
No
envidies ni busques la amistad de los malvados, pues sólo piensan en la
violencia y sólo hablan de matar.
(Proverbios
24:1-2 TLA)
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